Olas de calor en España: cómo protegerse del calor extremo
El verano de 2025 dejó en España un escenario especialmente preocupante. Las altas temperaturas tuvieron un impacto directo en la salud pública, con un aumento significativo de la mortalidad asociada al calor.
Según los datos del Sistema de Monitorización de la Mortalidad diaria (MoMo), dependiente del Ministerio de Sanidad, se registraron más de 1.500 fallecimientos relacionados con el calor, lo que supone un incremento del 42% respecto al año anterior.
Todo apunta a que, si la tendencia de los últimos años continúa, el verano de 2026 podría volver a ser especialmente exigente en términos de temperaturas extremas y riesgos para la salud. Los expertos advierten de que las olas de calor serán cada vez más frecuentes e intensas.
Cómo protegerse durante las olas de calor
Ante este escenario, los expertos insisten en la importancia de la prevención.
Las altas temperaturas no solo generan incomodidad, sino que pueden derivar en problemas graves como golpes de calor o deshidratación.
Adoptar hábitos sencillos puede marcar una gran diferencia a la hora de reducir riesgos, especialmente en personas mayores, niños o pacientes con patologías previas.
1. Mantener una hidratación constante
Es fundamental beber agua con frecuencia, incluso sin sensación de sed.
Se recomienda evitar el alcohol y las bebidas azucaradas, ya que pueden favorecer la deshidratación.
En personas mayores, la sensación de sed puede aparecer tarde, aumentando el riesgo.
2. Evitar las horas de máxima exposición
Entre las 12:00 y las 18:00 horas se concentran las temperaturas más elevadas.
Durante este intervalo, es aconsejable reducir la actividad física y limitar las salidas.
Si es necesario salir, conviene buscar sombra y realizar pausas frecuentes.
3. Protegerse adecuadamente del sol
La ropa ligera, holgada y de colores claros ayuda a reducir el impacto del calor.
También es recomendable el uso de gorra o sombrero y protección solar.
La exposición directa prolongada incrementa el riesgo de golpe de calor.
4. Mantener los espacios frescos
- Ventilar a primera hora del día y durante la noche
- Mantener persianas o cortinas cerradas durante las horas centrales
- Utilizar ventiladores o aire acondicionado de forma eficiente
5. Reconocer los síntomas de alarma
Mareos, dolor de cabeza, náuseas, confusión o piel muy caliente pueden ser señales de alerta.
Ante estos síntomas, es fundamental actuar con rapidez y solicitar atención médica.
La prevención como herramienta principal
Los especialistas coinciden en que la prevención es la mejor forma de reducir los efectos del calor extremo.
Escuchar al cuerpo, evitar la exposición prolongada y mantener hábitos saludables puede evitar complicaciones graves.
En un contexto de veranos cada vez más intensos, la adaptación a las altas temperaturas se convierte en una necesidad para proteger la salud y reducir riesgos en la población.
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